La medicina china
considera al hombre como un microcosmos que forma parte del macrocosmos
universal. En consecuencia, los mismos principios que determinan el flujo de la
energía en el universo deben ser aplicables al sistema energético
humano: Para los chinos el universo se halla en un
estado de equilibrio dinámico, es decir cambiante, entre polaridades de
naturaleza opuesta, cuya esencia caracterizan ellos con las nociones de yin y
yang. Un equilibrio correcto de las fuerzas yin y yang en el microcosmos del
cuerpo humano es indispensable para alcanzar y mantener la
salud. Los puntos de acupuntura son accesos que
permiten el flujo de energía de los campos energéticos ambientes hacia los
campos sutiles de los cuerpos etéreo y físico. Estos puntos se localizan en la
piel gracias a su resistencia eléctrica característicamente baja (o su
conductividad relativa más alta), lo que es coherente con su papel de puertas de
entrada de la energía en el organismo. Los puntos
de acupuntura absorben del medio la energía vital nutritiva Ch’i, que es de
naturaleza sutil, y que se transmite mediante el sistema de los meridianos. En
líneas generales éste se divide en doce grupos principales que suministran
energía a los órganos principales del cuerpo. Según la
filosofía china, el flujo de la energía Ch’i a través de los doce pares de
meridianos obedece a determinados ciclos bien definidos, que deben reflejar los
principios de la naturaleza. En particular, el ciclo de la generación y el de la
destrucción indican el patrón de secuencia según el cual pasa la energía Ch’i
por los meridianos y, en consecuencia, por los órganos del cuerpo, tanto en la
salud como en la enfermedad. El flujo
de la energía Ch’i obedece además a un patrón biorrítmico. El caudal de energía
Ch’i que recorre un meridiano dado alcanza siempre un máximo a determinada hora
del día o de la noche. El conocimiento de este patrón temporal puede ser de
interés clínico y servir para determinar la hora más indicada para el
tratamiento de un meridiano por medio de la acupuntura. Es posible también que
esta variación periódica de los flujos de energía vital figure entre los
factores causantes de ciertos fenómenos fisiológicos que acusan una fuerte
determinación según la hora del día (ritmo circadiano).
La energía Ch’i se transmite a los órganos por medio de los pares de meridianos
dispuestos a los lados derecho e izquierdo del cuerpo. Cuando enferma un órgano
o la enfermedad es inminente, los pares de meridianos que alimentan de energía a
ese órgano presentan un desequilibrio eléctrico lateral que puede
medirse. Estos desequilibrios patológicos de los
principales órganos del cuerpo pueden determinarse mediante sistemas de
diagnóstico tales como la máquina AMI, (“Un sistema computarizado de diagnóstico
por electroacupuntura, desarrollado por el doctor Hiroshi Motoyama, que consiste
en medir simultáneamente los desequilibrios bioeléctricos en los doce meridianos
mayores del organismo, y sirve para revelar qué sistemas orgánicos corren
peligro de verse afectados por enfermedades o desequilibrios energéticos”) que
mide y compara los puntos de acupuntura terminales de cada uno de los pares de
meridianos principales. En las
exploraciones electrográficas del cuerpo se observa un brillo notable de los
puntos de acupuntura cuando el meridiano asociado a éstos está desequilibrado,
lo que suministra otro método para la detección de
enfermedades. Los estímulos aplicados sobre los puntos de
acupuntura producen modificaciones en el sistema nervioso (por ejemplo,
liberación de endorfinas (“Una familia de proteínas cuya molécula se asemeja a
la de la morfina, y se hallan en el cerebro, el sistema nervioso y otros órganos
corporales. Se supone que algunas endorfinas intervienen en ciertos procesos de
analgesia”) y analgesia “Abolición de la sensación dolorosa”), lo que es debido
a que los meridianos influyen indirectamente sobre las vías nerviosas.
Probablemente son mediadores de estas modificaciones nerviosas asociadas a la
acupuntura las fluctuaciones de los campos de energía en proximidad de los
nervios y de las células gliales (“Conjunto de células nerviosas que se encargan
de la nutrición, las funciones de soporte y el aislamiento axonal de las
neuronas, habiéndose descubierto recientemente que son susceptibles de
transportar información, constituyendo una red alternativa basada en la
transmisión de señales por corriente continua (analógicas), a diferencia de los
impulsos nerviosos, que funcionan con una codificación digital”) que rodean a
éstos. El sistema de los meridianos de acupuntura es
un interfaz diagnóstico así como terapéutico. Los cambios energéticos ocurridos
en dicho sistema pueden medirse a través de los puntos de acupuntura para
detectar la presencia de enfermedades. Y recíprocamente, puede introducirse
energía en el sistema para promover la curación de enfermedades, disponiéndose
de toda una variedad de modalidades terapéuticas a este fin, como la
estimulación mediante presión digital, aplicación de manos, agujas, corrientes
eléctricas, ondas acústicas y luz láser (“Un dispositivo que produce un haz de
luz coherente, es decir de ondas luminosas que coinciden en dirección y
fase”).