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Es el que se conoce como centro energético coccígeo, base o raíz, y como este nombre implica el centro raíz refleja el grado en que estamos conectados a la tierra o bien arraigados en nuestras actividades. La cantidad de energía que pasa por el centro energético raíz es una medida de nuestra capacidad para conectar con las fuerzas telúricas, y también de la de andar con los pies sobre la tierra durante nuestras actividades cotidianas, que es como suele describirse en términos populares la facultad de tomar decisiones día a día atendiendo al más genuino interés propio, a la necesidad inmediata. En el ámbito simbólico el centro energético raíz representa el elemento tierra y se refleja en los aspectos vibracionales más densos o frecuencias inferiores del ser.
  Psicológicamente hablando, el centro energético raíz está vinculado con el instinto básico de supervivencia. Guarda relación con los instintos más ancestrales de miedo a la lesión física y es el primer motor de la llamada reacción de lucha o huida. Esta relación con las reacciones de supervivencia y defensa propia o huida es el motivo de que en algunos escritos esotéricos se haya relacionado el centro energético raíz con las glándulas suprarrenales, principales responsables de la circulación de adrenalina en el organismo ante una situación de estrés. Cabe la posibilidad de que el centro energético del plexo solar esté asociado con la corteza exterior de dichas glándulas, la que segrega los corticosteroides, mientras que el centro energético raíz conecta con la región medular de las suprarrenales, donde se produce la adrenalina y otros derivados.
  Cuando se ha enfocado un exceso de energía hacia el centro energético raíz hallamos casos de paranoia generalizada o reacciones defensivas ante la mayoría de las situaciones. Esta plétora del centro raíz determina que el individuo afligido por ella se comporte con una mentalidad como de ley de la selva; pero también el déficit de actividad de este centro energético puede ser perjudicial, ya que dicho centro es responsable, en parte, de lo que se llama popularmente “ganas de vivir”.
  Se considera también que el centro energético raíz es la sede de la kundalini. Simbolizada como una serpiente enroscada en la región sacro-coxígea, la kundalini representa una poderosa energía sutil siempre alerta y esperando el momento de entrar en acción. Sólo cuando se han producido los oportunos cambios energéticos emprende esa fuerza su viaje ascensional por la vía espinal oportuna, para activar cada uno de los centros energéticos principales hasta llegar a la corona. La kundalini es la fuerza de las manifestaciones creadoras, y colabora al ajuste de los centros energéticos, a la expulsión del estrés acumulado en los centros corporales y a la elevación de la conciencia hacia los niveles espirituales superiores.
  Desde el punto de vista físico el centro energético raíz se asocia con el sacro, la espina vertebral en general y los orificios excretores externos como el recto, el ano y la uretra. Las dolencias que afectan al ano (hemorroides y fisuras rectales) y también las obstrucciones de la uretra pueden retrotraerse a disfunciones energéticas del centro energético raíz. Las estructuras físicas que se asocian con este centro simbolizan los procesos de eliminación. Como el intestino delgado y el colon se relacionan también con el centro energético sacro, existe un estrecho vínculo entre los dos primeros centros energéticos formando una zona energética pélvica. Así como algunas funciones fisiológicas del centro sacro representan los procesos de absorción, asimilación y retención, los órganos asociados al centro energético raíz corresponden a la expulsión de los materiales previamente digeridos. Estas dos funciones, asimilación y excreción, deben colaborar de manera armoniosa para mantener el organismo en estado de equilibrio. Debe producirse, en primer lugar, la absorción de los elementos necesarios y, secundariamente, la expulsión de los sobrantes innecesarios. Y si ésta no se desarrollase adecuadamente se originaría una acumulación de toxicidades en el organismo.
  Algunos textos esotéricos relacionan el centro energético raíz con 1as gónadas y también con las células de Leydig. Éstas son productoras de estrógenos y de testosterona, que se encuentran en los testículos y en los ovarios, así como en la corteza de las glándulas suprarrenales. Las gónadas dependen del primer centro energético o del segundo, posiblemente en función de si el individuo es oriundo de Oriente o de Occidente, o quizás de ambos, si tenemos en cuenta la doble función de las gónadas. En el plano del centro energético raíz vemos la función reproductora de las glándulas sexuales, donde tienen su origen los óvulos y los espermatozoides, los dos ingredientes que han de unirse para dar lugar a una nueva vida. A nivel del centro sacro, la función hormonal de las células de Leydig contenidas en las gónadas estriba en promover la libido y la atracción sexual, función que incumbe principalmente a la testosterona.
  Desde la perspectiva esotérica, las energías creadoras cósmicas que emanan del centro raíz pueden canalizarse, o bien hacia la procreación (dar a luz nueva vida) o bien hacia la creación artística, dando a luz nuevos pensamientos; ideas e invenciones. Esta creatividad se manifestará en escritos, pinturas, esculturas o traducción de nuevas ideas en realidades físicas. Así pues, las poderosas energías del centro energético raíz se aplicarán a engendrar hijos, o poemas, o música. Cualquiera de estas expresiones es una manifestación de creatividad de algún tipo. La energía creadora de la kundalini, que emana del centro energético raíz, viene a ser como el combustible que arde en esos hornos. Las energías deben sublimarse y canalizarse hacia otros centros superiores, por ejemplo el centro energético de la garganta en los casos de expresión refinada literaria o artística. Cuando se libera en condiciones controladas, la energía de la kundalini ajusta y sintoniza los centros energéticos superiores dando paso a la posibilidad de la expresión creadora y la espiritualidad superior.