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El tercer centro energético es el que corresponde al plexo solar, y también promete ser un futuro centro de atención dada la gran frecuencia de los bloqueos energéticos que le afectan. El centro energético del plexo solar se encarga de aportar energía sutil nutritiva a la mayoría de los órganos que intervienen en la digestión y la purificación, como son el estómago, el páncreas, el hígado, la vesícula biliar, el bazo, las glándulas suprarrenales, las vértebras lumbares y el sistema digestivo en general (aunque el intestino delgado y el colon corresponden al segundo centro energético).
  Desde el punto de vista emocional y espiritual, el centro energético del plexo solar se vincula con los aspectos del poder personal, noción ésta que podríamos interpretar como el dominio que uno ejerce sobre la propia existencia, aunque también tiene que ver con las maneras en que las personas se contemplan a sí mismas en relación con los demás. La cuestión es si uno se siente dueño de su propia vida y cómodo en sus relaciones, o si se vive sometido a los caprichos ajenos. Hay individuos aquejados de lo que suele llamarse “victimismo”, que tienen la sensación de no hallarse al mando de su propia vida, de ser ahora y siempre unos explotados. En ellos se manifiesta a menudo el desequilibrio del centro energético del plexo solar. La sensación de estar a gusto en el mundo como un lugar en donde vivir y prosperar, o su contraria la de estar viviendo en un valle de lágrimas donde todo lo que sucede va a peor, afecta directamente al flujo de la energía sutil a través de ese centro energético.
  En un mundo en rápido cambio, donde cada vez son mayores las exigencias a que han de responder la mente, el cuerpo y el espíritu, es fácil ver cómo el estrés puede manifestarse en forma de enfermedad debida a un bloqueo de la energía en el centro del plexo solar. El abuso de autoridad, la iracundia y el comportamiento ofensivo también se retrotraen a un funcionamiento anómalo de dicho centro. A menudo estas conductas abusivas expresan un sentimiento íntimo de impotencia que se vuelve contra los familiares más próximos, aunque no tengan ninguna culpa, contra los compañeros de trabajo o incluso contra los niños, por ejemplo los hijos de esos individuos que adolecen de una excesiva acumulación de energía en el plexo solar o centro “adrenal”. Es desde luego una cuestión de energías mal dirigidas.
  En el plano simbólico, el centro energético del plexo solar representa el elemento fuego. En efecto la región del plexo solar viene a ser como un sol en miniatura, donde arden las energías de la oxidación química a través de la digestión de los alimentos, que es como una especie de llama interior. Si esa llama interior está mal regulada, literalmente quemará la pared del órgano asociado a ese centro energético y hará un agujero en ella, como sucede en los casos de úlcera duodenal. El plexo solar es también la sede de la ira, la agresividad y otras emociones. Éstas van a menudo vinculadas con el sentimiento del poder personal y el dominio que uno cree tener o no sobre su propia vida. Si las cuestiones relacionadas con este centro energético no alcanzan una solución consciente, el sujeto queda con un conflicto interno que redundará en una excesiva preocupación por mandar y dominar sobre otras personas. De donde resulta una tensión permanente entre dominación y sumisión. Así pues, las personas preocupadas o “atascadas” por los problemas relacionados con el plexo solar tienden a un comportamiento tiránico por exceso de agresividad y autoafirmación o, por el contrario, se muestran cobardes, pasivas y sumisas. Es muy común que los individuos afectados por bloqueos a nivel del plexo solar oscilen entre ambos tipos de comportamiento, según cómo se presente la situación. Es interesante observar que algunos estudios sobre la personalidad de los pacientes ulcerosos demuestran que con frecuencia se trata de personas que han asumido una fuerte carga de responsabilidades de mando y autoridad, mientras que su temperamento interior es pasivo, falto de iniciativa y sumiso.
  Los desequilibrios del centro energético del plexo solar pueden afectar a cualquiera de los órganos digestivos que reciben las energías de dicho centro. Así la existencia de conflictos en el puesto de trabajo, debidos a crecientes exigencias de los superiores, y asociados con la sensación íntima de no poder hacer nada para cambiar de vida, a menudo se manifiesta como úlcera de la mucosa estomacal o duodenal. También las glándulas suprarrenales se consideran vinculadas con el centro energético del plexo solar (aunque algunas fuentes esotéricas dicen que también existe una relación energética de las suprarrenales con el centro energético raíz). Estas glándulas desempeñan un papel importante por lo que se refiere a la potenciación hormonal del organismo que ha de hacer frente a una causa de estrés. Cuando existe un bloqueo en el centro energético del plexo solar, se siguen dolencias que pueden originar la degeneración de las suprarrenales, con sensaciones de fatiga y debilidad. En este sentido el centro energético del plexo solar es un centro energético importante del organismo, que contribuye al aspecto externo de vitalidad de la persona.
  Otra enfermedad muy corriente y que deriva de los desequilibrios en el centro energético del plexo solar es la diabetes. Aunque este aspecto energético sutil de la diabetes no haya sido considerado por los facultativos, no deja de tener su importancia en la patofisiología del proceso de esta enfermedad. En el caso de la diabetes podría decirse que acompaña a la enfermedad un sentimiento de pérdida de poder, una sensación que podríamos describir metafóricamente como la de tener que renunciar a las dulzuras de la vida. Otros reflejos de los desequilibrios en el centro energético del plexo solar son la nostalgia del pasado, el dolor de lo que pudo haber sido y no fue. Otras veces el desequilibrio se manifiesta como afán de mandar que no encuentra su objeto. Con esto no queremos decir que todos los diabéticos sean unos tristes o unos nostálgicos; muchos de estos conflictos emocionales íntimos que afectan al funcionamiento de los centros energéticos permanecen por entero en el plano inconsciente. El individuo que los padece ni siquiera tiene conciencia de ellos ni sería capaz de manifestarlos verbalmente a las personas que le rodean.
  Muchas de las enfermedades que derivan de los desequilibrios de los centros energéticos son consecuencia de viejas grabaciones de memoria, podríamos decir, que en una fase temprana de la evolución individual quedaron registradas y programadas en la mente inconsciente del individuo. Estas grabaciones van repitiendo mensajes sugeridos por otros, o razonamientos elaborados por uno mismo, pero que en las circunstancias actuales ya no son adecuados, sino origen de errores inadvertidos. Pese a su contenido disfuncional, esos registros internos siguen utilizándose por parte de la mente inconsciente como material de referencia con el que se formula el concepto que uno tiene de sí mismo y el sentimiento de la propia valía. Para poder modificar los bloqueos o los desequilibrios de los centros energéticos sería preciso que nos diéramos cuenta de que hemos estado enviándonos mensajes erróneos, y cambiar esa programación interior. Para conseguirlo existen varios métodos, de entre los cuales uno de los más sencillos y eficaces es el de la afirmación verbal consciente. Cuando nos repetimos una y otra vez un mensaje de afirmación positiva, finalmente borramos aquellas cintas interiores destructivas que nos enviaban mensajes de inferioridad, miedo o remordimiento, y las reprogramamos con otros de seguridad, firmeza y autoestima.