La curación
holística es una filosofía médica que pretende observar a la persona en su
totalidad más que analizar cada una de sus partes, es decir que combina los
aspectos físico, mental, emocional y espiritual de la salud y la
enfermedad. Estamos en víspera de un importante cambio de
paradigma que afectará a todas las ciencias, desde la física hasta la medicina y
la biología. Dicho cambio implica la transición del modelo mecanicista
newtoniano al paradigma einsteiniano, todavía pendiente de aceptación, del
universo complejo, campo de energía totalmente
interconectado. La
conciencia es una de las formas de la energía. La conciencia evoluciona a medida
que se mueve a través de los vehículos físicos de expresión e interacciona con
ellos, según enseña la filosofía de la reencarnación. Ése es el móvil espiritual
superior que impulsa el proceso evolutivo biológico propiamente
dicho. El ser humano es un complejo de
mente/cuerpo/espíritu que existe en equilibrio continuo dinámico respecto de
dimensiones energéticas superiores de la realidad. Estas energías superiores
confieren al vehículo físico las propiedades de vida y expresión
creadora. El interfaz que regula el flujo de estas
energías superiores hacia el marco físico está constituido por el sistema
chakra-nadis y por los meridianos de acupuntura, que funcionan en conjunción con
la red Bioeléctrica/bioelectrónica (“Dícese de la red eléctrica de transmisión
de informaciones y de los mecanismos de reparación celular; también alude a los
mecanismos de conmutación electrónica o de control internos de las células o
intercelulares”) del organismo. En el
tratamiento de las afecciones cardíacas existen varios planteamientos. El modelo
médico ortodoxo recurre a los fármacos, a la cirugía y a las diversas técnicas
no quirúrgicas de angioplastia (“Técnica destinada a eliminar las obstrucciones
de los vasos y restablecer el flujo sanguíneo; los procedimientos más habituales
son la introducción de un pequeño globo dentro de la arteria para dilatarla, o
la destrucción de las placas de colesterol mediante un haz láser”) para mejorar
la función cardiaca. Los terapeutas holísticos ofrecen el tratamiento de
quelación (“En química la quelación es la fijación de un ion metálico por medio
de un complejo orgánico que forma con aquél un compuesto soluble; aquí referida
como tratamiento para la arteriosclerosis mediante múltiples infusiones
intravenosas de EDTA, un agente quelante”) como terapia de alternativa, además
de diversos enfoques de visualización y reducción del estrés. El terapeuta
energético subrayaría la necesidad de prestar atención además a los factores de
predisposición energética sutil (es decir, a las anomalías en el funcionamiento
del Centro Energético cordial), y recomendaría además, para el tratamiento de la
dolencia cardiaca, el empleo de diferentes modalidades vibracionales como las
esencias florales, los remedios homeopáticos, los tratamientos de equilibrio de
los meridianos, la armonización y estimulación de los centros energéticos por
imposición de manos, así como la asistencia espiritual encaminada a la
recuperación de la armonía interior. En una situación ideal, cada una de las
opciones terapéuticas ofrecidas por las diferentes doctrinas se usaría para
complementar y reforzar la eficacia de las demás, en vez de fiarlo todo a una
sola técnica. Este modelo integrado será el que posiblemente se imponga, hasta
que todas las dolencias sean tratadas desde un punto de vista
multidisciplinario. El modelo
de práctica médica vigente en la actualidad recomienda a los médicos una
“gestión orientada al problema”, el cual será identificado y tratado sólo
después de que el profesional lo haya etiquetado como tal problema. En
consecuencia la capacidad para identificar un problema de salud será función de
la sensibilidad del instrumental médico empleado en el diagnóstico y de la buena
preparación y olfato clínico del terapeuta en cuestión.
A medida que la medicina actual se condensa en mutuales y demás organizaciones
de prestación, en donde los facultativos tienen el tiempo tasado, la práctica se
circunscribirá cada vez más al tratamiento de los pacientes agudos y de los
problemas superficiales. El médico tendrá poco tiempo que dedicar al estudio de
la posible importancia o significado de las quejas aparentemente menores; por
tanto le pasarán desapercibidos los fenómenos más sutiles pero susceptibles de
conducir a complicaciones graves a largo plazo. Las
diferencias entre los terapeutas obedecen, en parte, a distintas maneras de
definir la salud. Para el médico ortodoxo se trata de conducir al paciente hacia
el estado de indiferencia, o ausencia de síntomas; el terapeuta holístico y el
vibracional, en cambio, se plantean el bienestar (“Con este término designamos
el estado ideal de salud, felicidad, vitalidad y plenitud de todo el completo
cuerpo/mente/espíritu. Tal estado de equilibrio se refleja en el aprendizaje
permanente, el progreso personal y la manifestación de las capacidades
creadoras”) como meta del tratamiento. Considera deseable una mayor
individualización de las terapias y los consejos médicos, más allá de la mera
desaparición de los síntomas, teniendo en cuenta que el mayor tiempo dedicado al
paciente redundará en un estado de salud mejor y la prevención de dolencias
futuras. Existe una medida óptima de estrés: el
Eustrés, “Término acuñado por Hans Selye y que alude a la cantidad óptima de
estrés que mantiene la tonicidad y el buen funcionamiento del organismo humano”
que el ser humano necesita para mantenerse en buen estado y progresar; pero el
estrés resulta disfuncional cuando el cuerpo/mente lo percibe como excesivo. En
muchas ocasiones, el estrés psicológico es sólo una función de la mentalidad del
individuo, que percibe la situación doméstica o laboral como un peligro para su
bienestar. Un suplemento de nutrientes sobre una dieta
adecuada, la meditación y las técnicas de reducción del estrés: he aquí una vía
sencilla y bien eficaz para resolver el estrés emocional y biológico de la vida
corriente. Hay muchos tipos de estrés insidioso que
representan verdaderos peligros para la salud de las personas, entre ellos el
psicológico, el alimentario, el cronobiológicoc que se refiere al estudio de
cómo los ciclos cronológicos, por ejemplo el ritmo día/noche, afectan a los
procesos biológicos, el medioambiental (productos químicos, fármacos, drogas,
contaminantes, alergias, intoxicaciones sutiles), el bacteriano y vírico, el
electromagnético, el geopático (anomalías de la energía telúrica) e incluso el
de los campos psíquicos hostiles. El
diagnóstico vibracional suele ser el que puede identificar la influencia de los
ubicuos estresantes sutiles sobre la salud humana e indicar una terapia
conveniente.