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El quinto centro energético es el de la garganta y tiene influencia sobre los principales órganos y estructuras de la región del cuello, entre las cuales figuran las glándulas tiroides (“Pequeña glándula en forma de mariposa que reside en la garganta y produce la tiroxina, una hormona que regula el ritmo metabólico del organismo”) y paratiroides, la cavidad bucal, las cuerdas vocales y la tráquea, así como las vértebras cervicales. Existe además una asociación entre el centro energético de la garganta y el sistema nervioso parasimpático. La mayor parte de la división parasimpática del sistema nervioso autónomo (“El sistema nervioso regulador automático/inconsciente del organismo; se divide en sistema simpático y parasimpático”) deriva del décimo nervio craneal, también llamado el vago, que emerge del bulbo y desciende por el cuello pasando a inervar el corazón, los pulmones y los órganos del abdomen. La glándula paratiroides, que recibe energía de ese centro, regula el metabolismo del calcio en las células óseas por medio de la hormona paratiroidea que segrega. En cuanto a la tiroides, además de producir la hormona tiroidea, que es una reguladora general de la actividad metabólica de las células corporales, segrega también la tirocalcitonina, una hormona que afecta al metabolismo del calcio y de los huesos en sentido opuesto al de la hormona paratiroidea. Como el centro energético de la garganta energiza tanto la glándula tiroides como la paratiroides, constituyendo ambas el sistema de regulación del metabolismo del calcio en las células de los huesos, obviamente el centro energético de la garganta afecta a la condición del esqueleto en general. Por su vecindad posicional con la cavidad bucal y las cuerdas vocales, se le atribuye simbólicamente una influencia sobre la capacidad de comunicación. En el ámbito psíquico, el centro energético de la garganta funciona durante la clariaudiencia o facultad de oír en el plano astral.
  A nivel fisicoemocional, una disfunción del centro energético de la garganta puede correlacionarse con ciertas dificultades de comunicación, como las que padecen especialmente aquellos individuos que no saben expresarse en presencia de los demás. Esta dificultad para manifestarse puede tener su origen en una amplia gama de causas emocionales. El centro energético de la garganta es también la sede de algunas facultades creadoras superiores como la oratoria y el canto. En efecto la voz y el habla son los medios vibracionales que nos sirven para comunicarnos con los demás y dar expresión verbal a nuestras ideas. Hallaremos bloqueos de este centro energético en aquellas personas que no saben expresarse con originalidad o que sufren excesivas dificultades para hacerlo.
  Aparte de la comunicación, a veces se identifica este centro energético como la sede de la voluntad. La dificultad para expresarse podría interpretarse en tal caso como falta de voluntad para comunicar lo que uno verdaderamente siente. La actividad del centro energético de la garganta en relación con la voluntad puede afectar también a la capacidad del individuo para admitir conscientemente sus propias necesidades. Las anomalías del flujo de energía vital en este caso se manifiestan como dolencias debidas a anomalías disfuncionales de la actividad celular en las estructuras controladas por el centro energético de la garganta; ejemplos de estas enfermedades por desequilibrio del quinto centro energético son la laringitis, la tiroiditis, las tumoraciones de la paratiroides y el cáncer de laringe.
  El tipo de dolencia que se manifieste en las estructuras físicas adyacentes al centro energético de la garganta dependerá de una serie de factores distintos. Aunque la causa más comúnmente hallada son los bloqueos del flujo de energía que recorre un determinado centro energético, a veces la condición opuesta puede originar también un desequilibrio, es decir que se puede enfermar a consecuencia de una excesiva plétora de energía en un centro energético. Así, mientras un déficit en la energía afluente a un centro energético suscita por lo general una enfermedad degenerativa o las anomalías relacionadas con la atrofia de la función (el hipotiroidismo “Estado de hiperactividad de la glándula tiroides que suele manifestarse en forma de agitación, nerviosismo y sudoración excesiva”  en este caso), la sobreabundancia de energía, en cambio, producirá inflamaciones (tiroiditis asociada a hipertiroidismo) o neoplasias (carcinoma tiroideo).