volver
Toda materia, tanto la física como la sutil, tiene una frecuencia. Las materias de frecuencias diferentes pueden coexistir en el mismo espacio, al igual que las energías de frecuencias diferentes (por ejemplo, las ondas de radio y las de televisión en el espectro radioeléctrico) coexisten en el mismo espacio sin destruirse mutuamente.
  Los cuerpos etéreo y físico son de frecuencias diferentes y se solapan y coexisten en el mismo espacio.
  El sistema de los meridianos (“Un canal microtubular que conduce una energía sutil nutritiva (ch' i) a los diversos órganos, nervios y vasos sanguíneos corporales, en tanto que Ch’i es una antigua palabra china que designa la energía sutil nutritiva que circula a través de los meridianos”) de acupuntura es una red discreta y organizada de conductos microscópicos por donde el cuerpo físico queda conectado con el etéreo, constituyendo lo que hemos llamado la interfaz físico/etéreo (“El que actúa entre los cuerpos físico y etéreo, constituido principalmente por el sistema de los meridianos de acupuntura; sirve para el intercambio de informaciones y de fuerzas vitales entre las estructuras físicas y las no físicas”).
  El sistema de los meridianos de acupuntura transmite una energía nutricia sutil del medio, llamada tradicionalmente Ch’i, hacia los nervios, los vasos sanguíneos y los órganos internos del cuerpo a través de unas puertas energéticas de la epidermis que son los puntos de acupuntura.
  Las anomalías energéticas del cuerpo etéreo y del sistema de meridianos de acupuntura son precursoras de las manifestaciones físico-celulares de la enfermedad.
  Los energéticos son centros especializados de los cuerpos sutiles, y cada uno de ellos va asociado a un centro principal nervioso y glandular del organismo físico. Los centros energéticos funcionan como transformadores que demultiplican las energías sutiles y las traducen en forma de actividad hormonal, nerviosa y celular del cuerpo físico.
  Los centros energéticos principales, en especial el de la coronilla, el frontal y el de la garganta, son además órganos sutiles de percepción y van asociados, respectivamente, con las facultades parapsíquicas de intuición superior, clarividencia (“La facultad psíquica de ver las pautas de energía sutil superior; es un aspecto mediado por el Centro Energético frontal o Ajna chakra”) y clariaudiencia (“La facultad psíquica de oír lo que corresponde a los planos vibracionales superiores; es un proceso mediado por las energías que circulan a nivel del Centro Energético de la garganta”)..
  Los centros energéticos están conectados entre sí y con los diversos aspectos del cuerpo físico por medio de líneas de transmisión energética llamadas Nadis (“Hilos, caminos sutiles del flujo energético entre los chakras y las diferentes regiones corporales; a diferencia de los meridianos, que tienen un aspecto físico, los nadis no son de carácter físico”) formando en conjunto una red llamada sistema chakra-nadis.
  El cuerpo astral es otro cuerpo sutil, similar al etéreo, pero constituido por materia de frecuencia más alta que la materia etérea (“La banda de frecuencia inmediatamente superior a la física. La energía o sustancia etérea vibra a velocidad hiperlumínica y es de carácter magnético”).
. También superpuesto al conjunto físico-etéreo, el cuerpo astral guarda relación energética tanto con la vivencia como con la expresión y la represión de las emociones.
  Las disfunciones del cuerpo astral, debidas a desequilibrios emocionales, pueden perjudicar el flujo de energía a través de los Centros Energéticos, lo que resulta  posteriormente en desequilibrios endocrinos y dolencias físicas.
  La conciencia es capaz de ascender hacia el cuerpo astral y separarse del vehículo físicoetéreo. Cuando esto ocurre de manera natural, hablamos de proyección astral o experiencia extracorpórea; cuando esta separación de la conciencia se produce de manera traumática, por ejemplo debido a un accidente, se dice que se ha producido una experiencia cuasi-terminal.
  La ecuación de Einstein predice la existencia de una energía más rápida que la luz, la denominada por el doctor Tiller energía magnetoeléctrica (ME) (“La energía que vibra a velocidad hiperlumínica, posee cualidades magnéticas y tiene entropía negativa, según las predicciones del modelo Tiller-Einstein; es la energía o sustancia que corresponde al espacioltiempo negativo (-S/T)”). Esta energía ME es análoga a la energía o sustancia etérea y quizás también a la astral. La energía ME exhibe propiedades insólitas como una entropía (“En mecánica estadística, parámetro que describe el grado de “desorden”  de un sistema, o número de microestados entre los que el sistema puede fluctuar. En un sistema muy desordenado, la entropía es grande; a menor entropía, más organizado y ordenado el sistema”) negativa, y es de naturaleza primordialmente magnética, por lo que difícilmente puede medirse con los detectores convencionales de campos electromagnéticos (EM).
  Los experimentos realizados con terapeutas energéticos demuestran que poseen campos de energía cuyas características se ajustan a la predicción teórica formulada para los campos ME, es decir que son de naturaleza magnética y entropía negativa. (“La característica del espacio/tiempo negativo y de la energía magnetoeléctrica, por cuyo influjo los sistemas vivientes y algunos no vivientes tienden a estados de mayor orden y menos fluctuación aleatoria; es por tanto una característica de la fuerza vital”).
  Existen además otros vehículos de frecuencia todavía más alta, el cuerpo mental (“La banda energética de energía sutil que se localiza entre el nivel astral y el espiritual”) y el cuerpo causal, (“La banda de frecuencia energética  inmediatamente superior a la del nivel mental”) que también aportan energías al cuerpo físico.
  En la reencarnación tenemos un modelo de proyección sucesiva de la conciencia en varios vehículos físicos a fin de ganar experiencias, conocimientos y madurez espiritual.
  Las experiencias y los conocimientos adquiridos durante todos esos tránsitos vitales se acumulan a nivel del cuerpo causal, (“El cuerpo sutil que está constituido de sustancia causal. Es el nivel al que la conciencia humana guarda todas las experiencias acumuladas durante sus numerosas encarnaciones en el plano físico”) a la que llamamos a  veces el Yo Superior.
  La reencarnación es uno de los pocos modelos que explican por qué las enfermedades, al igual que otros inconvenientes físicos, emocionales y socioeconómicos, pueden ser experiencias útiles y oportunidades para el progreso anímico.
  Vista desde la perspectiva energética sutil, la conciencia es una forma de energía que evoluciona permanentemente hacia niveles más altos de complejidad y profundización.