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Cada uno de los siete centros energéticos principales ofrece sus
enseñanzas concretas, emocionales y espirituales. Los centros energéticos
conectan los órganos, las glándulas y los centros nerviosos del organismo
con las fuerzas vitales que animan el cuerpo físico. El grado en que cada
persona logre asimilar las enseñanzas particulares inherentes a cada
centro determinará el caudal de la energía sutil movilizado en su cuerpo y
empleado en mantener la salud de éste. Cuando un centro energético
funciona incorrectamente debido a actitudes impropias, antiguas ideas
peyorativas, temores y remordimientos, a largo plazo resultarán afectados
los órganos que reciben el flujo de energía vital de ese centro
energético. La falta total de receptividad para una enseñanza determinada
producirá el bloqueo del centro energético y la desvitalización de los
órganos afectados. La supresión del caudal de energía sutil debida a actividad insuficiente de los centros energéticos puede manifestarse en forma de lesión degenerativa, destructiva o cancerosa en los órganos asociados. Por el contrario, la exageración de una determinada cuestión emocional, o la excesiva atención prestada a ella, en el caso más extremo resultarán en una plétora de energía que desbordará el centro energético en cuestión, con el consiguiente sobreestímulo de las glándulas asociadas, la proliferación celular en forma de neoplasia o la inflamación de los tejidos. |