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Los Centros Energéticos principales son centros especializados, transformadores energéticos, que absorben la energía sutil y la distribuyen a las glándulas principales, los centros nerviosos y los órganos corporales.
  La función de los Centros Energéticos guarda relación con diversos aspectos de la conciencia, y sobre todo con las emociones, que afectan al flujo de la energía a través de esos centros. Cuando el cuerpo emocional del individuo presenta una alteración de su campo relacionada con dificultades de la emotividad, esa alteración emocional se traduce en una alteración del flujo de la energía sutil a través de un Centro Energético determinado.

  Para cada uno de los siete Centros Energéticos principales hay un aspecto determinado, emocional y espiritual, que afecta al correcto funcionamiento de aquél. Cuando un individuo padece conflictos emocionales no resueltos de señalada importancia en cualquiera de dichos aspectos, puede producirse la disfunción del Centro Energético. Tales disfunciones tienen como consecuencia la deprivación de la región corporal asociada y de sus órganos y glándulas, por insuficiencia del caudal de energía sutil nutritiva. Y si el bloqueo del Centro Energético resulta crónico, andando el tiempo causará desequilibrio celular y enfermedad.
  La alteración del flujo energético sutil a través de los diversos Centros Energéticos es uno de los mecanismos por los que el estrés crónico puede afectar negativamente al cuerpo físico.
  El desequilibrio más crítico es probablemente el que afecta al Centro Energético del corazón, por cuanto éste es el centro que interviene en las cuestiones de la autoestima y el amor al prójimo. El Centro Energético cardíaco alimenta de energía sutil nutritiva el corazón físico y la circulación en general, los pulmones y el timo (“Importante glándula que recibe la alimentación del centro energético cardíaco y contribuye a regular la respuesta inmunitaria”). De tal manera que la disfunción crónica del Centro Energético cardíaco puede contribuir a las dolencias cardíacas, las apoplejías, las enfermedades pulmonares y los diversos tipos de inmunodeficiencia que hacen más vulnerable el organismo a las invasiones bacterianas y víricas, así como a la proliferación de las células cancerosas.
  Dado que los Centros Energéticos aportan energía a los órganos del feto en vías de formación, lo mismo que a los del adulto, los bloqueos emocionales graves que se arrastran de vidas anteriores pueden originar dolencias congénitas, que serán en este caso de origen kármico. Estas enfermedades kármicas pueden manifestarse lo mismo en la primera infancia que retrasar sus efectos a una fase más tardía de la vida.
  El Centro Energético base o raíz es el almacén de una energía natural, aunque potente, llamada la kundalini. Esta energía tiene capacidad para activar todos los Centros Energéticos principales y ajustarlos entre sí y con los centros superiores, aportando la claridad y la iluminación espiritual cuando el despliegue ha tenido lugar en el orden correcto.
  Itzhak Bentov, el doctor Lee Sanella y otros han caracterizado una serie de anomalías físicas que guardan relación con las tensiones no resueltas y con sus efectos sobre el despliegue natural del proceso de la kundalini. A estas anomalías les dieron el nombre de síndrome fisio-kundalini (“Sensación de dolor o malestar con lateralidad izquierda, debido a una súbita relajación del estrés, espontánea o producida durante la estimulación de los Centros Energéticos”).
  Bentov ha descubierto una serie de osciladores sintonizados corporales, que se activan durante la estimulación de la energía Kundalini. Debido a la existencia de un insospechado mecanismo de feedback entre el corazón y la aorta, las micro-oscilaciones del cuerpo que ocurren durante la estimulación de la energía Kundalini son convertidas en estimulación electroacústica de determinados circuitos cerebrales.
  Según el modelo de Bentov, la reiteración de numerosas sesiones de estimulación de la energía Kundalini a lo largo del tiempo llega a establecer una circulación en la corteza sensomotora (“Una franja de la corteza cerebral que controla la actividad de los músculos voluntarios, adyacente a la región dedicada al proceso de las sensaciones, por lo que se aluden a veces en conjunto bajo la denominación de córtex sensuomotor”) que va eliminando gradualmente las tensiones acumuladas en el propio tejido cerebral. Es probable que los síntomas que aquejan a los pacientes agrupados en el complejo fisio-kundalini sean debidos a la descarga de este estrés cerebral.
  Con el tiempo y la perseverancia en la estimulación de la energía Kundalini, se establecen nuevos circuitos neurales que evitan la reaparición de los efectos del estrés y además promueven el estímulo interno de los centros cerebrales del placer. Por tanto, los procesos de estimulación de la energía Kundalini según Bentov es un mecanismo natural para la eliminación del estrés.