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El segundo centro energético recibe indistintamente las denominaciones de Ara, centro energético umbilical, gonadal, esplénico o sacro. El centro energético sacro o gonadal es la sede de las energías sutiles de la sexualidad. En los autores esotéricos tradicionales hallamos algunas discrepancias en cuanto a la asociación del bazo con el segundo centro energético (en lugar del tercero o centro energético del plexo solar). Algunos clarividentes como Charles Leadbeater han descrito el segundo centro energético localizándolo en la región del bazo. De hecho es probable que sean dos centros principales los que existen entre el centro del plexo solar y el centro energético raíz. El centro energético esplénico se asocia con el bazo como órgano físico y la bibliografía esotérica lo da como la puerta por donde el prana y la energía vital se transfieren y distribuyen hacia el cuerpo sutil. Otros indicios apuntan la posibilidad de que existan dos sistemas de centros energéticos diferentes, uno para los orientales y otro para los occidentales, con diferentes asociaciones orgánicas. Cuando se refunden los dos aparece un nuevo sistema de centros energéticos. A los efectos del presente trabajo, sin embargo, admitiremos que el segundo centro es el centro energético sacro.
  Sus asociaciones son las gónadas y los órganos de la procreación, así como la vejiga urinaria, los intestinos grueso y delgado, el apéndice y las vértebras lumbares. Desde el punto de vista psicoenergético el centro energético sacro se asocia con la expresión de la emotividad sensual y de la sexualidad. El tipo y la medida adecuada de las energías que discurren a través de este centro reflejan la atención prestada a las emociones y a la actividad sexual en la vida del individuo. El planteamiento que cada uno tenga para su expresión sensual y su vida sexual podrá ofrecer aspectos positivos o negativos; algunas escuelas de meditación oriental (como la tantra yoga) utilizan la canalización de las energías sexuales como fuente de experiencias místicas. En el extremo opuesto, la exagerada atención a la sexualidad física con exclusión de todo interés superior espiritual u otra actividad creadora puede suponer efectos negativos, incluso en el plano fisiológico. Los individuos cuyas energías se centran primordialmente en ese centro energético suelen considerar las relaciones con otras personas exclusivamente desde el punto de vista de su utilidad sensual o sexual, y a las personas mismas como objetos sexuales.
  Las energías gonadales asociadas con el centro energético sacro guardan relación con la función hormonal de las células de Leydig presentes en los testículos y los ovarios. Estas células producen la testosterona, factor esencial de la libido y el deseo sexual en hombres y mujeres.
  Es bastante probable que las mujeres que padecen cáncer del cuello de la matriz o del útero estén afligidas por bloqueos u otros tipos de desequilibrio del centro gonadal o sacro (aunque no sólo en éste); otras enfermedades resultantes de la disfunción del centro energético sacro pueden ser las colitis e irritaciones intestinales, los tumores de la vejiga, las anomalías de la absorción en el intestino delgado, los diversos tipos de disfunción sexual, la prostatitis y los dolores lumbares. En muchas de estas enfermedades se han hallado asociaciones con diversos factores físicos que colaboran a la pauta definitiva de disfunción celular; el tabaquismo, por ejemplo, tiene relación con el cáncer de vejiga. En cualquier caso es el funcionamiento anómalo del centro energético sacro el que crea una predisposición energética sutil hacia la manifestación de esas dolencias, especialmente cuando concurre la exposición constante a los consabidos irritantes y carcinógenos. Cuando se introducen en el sistema biológico humano los estresantes viricos o químicos del medio ambiente, el lugar donde probablemente harán más daño estará determinado al menos en parte por el eslabón más débil de la cadena fisiológica/energética sutil. Y será el centro energético principal más desequilibrado el que influirá sobre cuál sea la región del organismo que represente dicho eslabón más débil.